No debía, pero lo hice.

martes, 10 de agosto de 2021

diez de agosto de dosmil veinitiuno

 He entrado a este blog buscarme encontrarme, estaba llorando de desesperación. Me siento como un hamster en una rueda de correr. Un periquito estupido en una jaula de oro en mitad de la selva. No puedo salir porque moriria, y me muero de tristeza de no poder salir. Todas las decisiones son malas. Ninguna es buena. Hace meses que volví a cortarme, quizá un año. Llené todo el torso con un montón de lineas rojas. Viejas amigas, hacen que todo se evapore. Duchas de agua fria con temperatuas bajo cero. Por unos pocos minutos mis problemas parecen solo esos.

(Un pajaro salta sobre el pequeño balcón. No puedo evitar pensar que es mi madre enviandome un mensaje de que continue, que no me rinda.)

Ya no sé quien soy. Antes no sabia a donde iba. Desde hace diez años que empecé a escribir aquí y el mejor consejo que podría darle a mi persona con 13 años es que no hay amor que valga la pena mas que el de una madre. De mi madre.

Quiero morirme.

Siento la esfixia del tiempo pasando, aplastandome. Ya no vivo con mi última ex-pareja. He pasado por una p4ndemia y sigo sintiendome de la misma forma. Tomo una pastilla estupida todas las mañanas, otra por la noche. Pero sigo teniendo ganas de morirme. No le veo sentido a nada. Me gustaria poder morirme y darle mi capacidad de vivir a alguien. No puedo evitar pensar la cantidad de personas con una familia que estan deseando vivir unos días más. No veo salida. No veo nada mas que tristeza, angustia.  Hoy es mi segundo día sin comer nada de nuevo. He estado restringiendo las comidas estas semanas, no puedo más. De alguna forma matarme de hambre es la forma más accesible de matarme de forma pasiva que puedo aceptar.

No puedo dejar de pensar en todos los errores que he cometido.