No debía, pero lo hice.

lunes, 3 de febrero de 2014

Con cariño

Se me hace extraño escribir con tantas esperanzas, parece que de mis propias palabras brota la alegría de una chica ante su primer beso.
Creo (y solo creo) que no comente que estaba intentando volver a contactar con un profesor de mi viejo instituto. Y creo (y solamente creo de nuevo) que borre todas las entradas en las que hacia referencia a el (si es que en alguna me digne a hablar de el) una pena. Ese profesor, fue la razón por la cual estoy haciendo bachiller de artes. Es esa persona que sin saberlo, te lanza un rompecabezas que bien solucionado, da futuro casi perfecto. De las personas a las que admiro, el estaría de los primeros.
A veces me he planteado hasta que lo idealizo demasiado, pero para mi no es así. Si no me hubiese transmitido ese todo que es el arte, no tendría claro que carrera quiero estudiar, por lo cual, nunca hubiera visto un futuro, por lo cual no hubiera conseguido huir de las garras del gilipollas de Iñaki, ni hubiera tenido las agallas para dejar a Hector, y por consecuencia, ahora no estaria con la persona que quiero, porque ni siquiera estaría viva.
Una cosa se enlaza con otra, y por eso tome la decision de volver a contactar con el y hacerle saber que gracias a el ahora estoy donde estoy.

domingo, 2 de febrero de 2014

Me ha costado bastante cambiarme de dirección, y mas todavía de nombre. Parece que haya renunciado a todo lo que era, a volver a tomar contacto con todas ellas... no se.
A pesar de ello, ahora me siento mas segura, o algo asi.

Ando bastante perdida en algunas cosas, parece que miro todo desde una ventana lejana. Muy lejana. Ojala todo fuera así. Ver esa vida desde la distancia, mientras unto mantequilla en una tostada quemada, mirando con indiferencia por ese cristal que no deja que la realidad traspase. 

Estar teniendo problemas constantemente con mi madre solamente hace que me recluya en mi misma de manera automática. Y aveces parece que no siento nada. 
Le estoy volviendo a dedicar mas tiempo al dibujo y a la lectura, y menos al anime. En parte, es porque leer un libro me hace dejar de ser yo; hace una semana (mas o menos) que me convertí en Dita y vivo en el bloque 31 del campo de concentración de Auschwitz. Siempre me han interesado los libros que tocan el tema de los nazis, aunque por otra parte, siempre acabo llorando.