No debía, pero lo hice.

sábado, 10 de junio de 2017

Siento la necesidad de volver a cortar en tiras mi piel. Por algún extraño motivo siento que es la única forma de quedarme tranquila, de poder huir de todo lo que me da miedo. De mi misma, de él, de todo.
No aguanto mas con esto. 
Después de tantos años voy a llegar al punto de partida de nuevo. 
Otra vez mas, una vez mas. 
Se acerca a mi y se enrosca en mi pecho. Se hace un hueco a mi lado y me acaricia la cara. Estoy cansada. Me tumbo y dejo que me susurre al oído que no merezco seguir adelante. Pienso en la carrera, en los momentos borrosos antes de que llegara la ambulancia aquel día. Pienso en el momento en el que me fui de casa llena de ilusión. Recuerdo la sonrisa de David y sus manos con aquel cuchillo. Me duele y a la vez sonrio. 
Que imbecil, nunca me quiso.
Imagino a mi yo de hace 7 años abriendo ese chat y saludando a quien años despues me terminaria de destrozar la vida.
Estas gorda.
Seguro que no lo ha dicho queriendo, seguro que no se ha dado cuenta. Pero era consciente. Sabía donde dar los golpes, sabía donde estaba la llave para abrir esa pequeña caja que contenia el fin de mi existencia. Y lo hizo. Mirandome a los ojos, con una sonrisa llena de odio. 
Nadie va a quererte nunca.
Eres un pedazo de mierda.
Estas
gorda
y
siempre
vas
a
estarlo
Me gustaria salir corriendo, me enantaría pasarme el dia en la cinta como un hamster solo por poder huir y sentir el dolor de no poder mas. Me gustaría poder volver a justificar todos mis sentimientos con algo fisico. No es tan divertido cuando no puedes controlarte. No es tan sencillo cuando son años en el mismo infierno.
Lección aprendida. 
O no.
Recuerdo perfectamente haberme sentado frente a este mismo portatil hace dos años y haber sonreido mientras me aferraba a que mi vida iba a empezar de cero en unos meses.
Era la antesala a los peores dos años de mi vida.
Con quince años toque fondo de forma controlada. Los 53 kilos que se paseaban por casa solo querian escurrir un cuchillo en un interior vacio.
Con casi veinte solo quiero escurrir el cuchillo hacia un interior con la esperanza de volver a nacer.
Solo quiero morir para volver a vivir.
Quiero gritar. 
Solo necesito un abrazo de mi misma. Necesito perdonarme y seguir adelante. 
Pero no puedo.
Despues de tantos años, despues de tanto tiempo.
En su día lei que tardaria unos 21 años en terminar con la enfermedad. Pense en que clase de gilipollas habria escrito eso. 20 años, ni de broma. Y ya llevo 7 años enferma. Cuando empieza todo no eres consciente. O peor todavía, lo eres y tienes la osadia de pensar que sera distinto en tu caso. Que puedes controlar. Eres inmortal. Eres superior, tienes el control sobre algo bueno. 
No importa.
Son 59 kilos, dentro de un mes seran 53. A final de año muy posiblemente 50, o 49.
No se que es real.
Viene y me abraza. No pasa nada, ella esta aqui de nuevo. No pasa nada.
Llego a casa y me echo a dormir de nuevo, no quiero saber nada por unas horas.
Juego a que todo esta bien. Sonrio, tengo sexo solo por los abrazos de despues. Salgo porque si me quedo en casa acabare con varias hojas atravesadas en los antebrazos.
Como en los viejos tiempos.
Me mira y sonrie. 
Me ha convencido para volver a participar en una carrera. La meta final es la misma que hace unos años. Voy volando.
Estoy por llegar a la meta. Salto parte del recorrido, la ansiedad me ayuda a seguir adelante. Enredo de nuevo mis dedos en la lana. Como cuando tenía terapia con Iñaki. Como cuando iba con ellos cada semana. En la ambulancia con la sirena puesta, van a matar a esa chica. Solo dilo una vez mas. Di una vez mas que soy un trozo de carne sin sentimientos.
Me tira del pelo y vuelvo al mundo real.
Estoy de pie en clase y todos me estan mirando. Les doy pena. Saben lo que esta pasando por mi mente en ese momento.
Si me muevo voy a romperme y tendra que venir alguien a recoger cada pedazo para que nadie se haga daño.
David esta tambien alli, me mira y sonrie. Abre sus brazos, no esconde mas cuchillos. El es el arma mortal.
No quiero, pero me empuja y de repente estoy  entre sus brazos y tengo 12 años. De repente estamos en la parte alta de aquella caseta mientras amanece. Esta en el suelo con la manta marrón de elefantes y su pelo corto. Por un instante vuelve a ser el y no el monstruo que me odia. 
Me miro y sigo llevando los pantalones rotos talla 36 con un cinturon en el ultimo agujero. Me miro y llevo la camiseta de talla 8 con las manchas de sangre de los brazos. Tengo el pelo oscuro y corto.
Ya no hay cuchillos por medio, solo se escuchan los pajaros. No tengo ningun moraton ni me mareo, puedo notar cada hueso de mi cuerpo.
Me rompe. Y soy consciente. El David de verdad me saca de mi delirio abrazandome tan fuerte que me rompe cada costilla. Me besa la cabeza y me escupe en la cara. Nadie va a quererte tanto. Me araña la espalda y empieza a manchar el vestido blanco del primer dia del curso. Me caigo y termino de desaparecer. Soy un millon de cristales en el suelo reflejando el momento en el que nos conocimos. Puedo ver el atardecer de aquel día.
Reflejan toda mi estupida vida. Desde que naci y sali con papa en la bici hasta cuando vi los moratones en el costado.
Desde el primer hasta el ultimo beso de mi vida.
De repente tengo un cuchillo en las manos y estoy paseandolo por mis caderas.
Nadie va a verlo, nadie va a volver  a tocarme.
Siento la necesidad de volar. Seguro que debajo tengo plumas doradas. No diferencio la realidad de lo que esta en mi mente. Ella dice que siga adelante, me anima a empezar el final.
Dejo de comer, dejo de sonreir y dejo de contar que todo va mal.
Se acabo.
Estoy cansada.

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