Me han pasado cosas geniales y cosas horribles que rehuyo a contar desde que deje de ir a ese maldito psicólogo.
Ah... esa rutina era agotadora. Aunque mirándolo de forma fría, nada ha cambiado desde entonces.
No se que pretendo escribiendo esto, aunque puestos a analizar... tampoco se que pretendí el día que empece este blog. En un principio apoyo y consejo, eso seguro, después simplemente desahogarme, soltar las espinas que se clavaban en mi garganta a todas horas, en todos lados.
Volver a escribir aquí, es una prueba mas de que estoy retrocediendo a pasos de elefante. Aunque tampoco me importa en exceso. Se (a diferencia de antes) que voy a seguir respirando durante un periodo de tiempo con la esperanza de consolidar algo y eso por ahora es mas que suficiente.
Quizá todo este punto de negatividad se deba a que hoy es el cumpleaños de mi abuelo y mi mente en un intento de huir de ese hecho, me haga pensar este tipo de cosas, puede ser.
Ah... Aria. En el fondo sigo siendo una niña que juega con un viejo amigo vestido con túnica.
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